El embarazo provoca numerosos cambios físicos y emocionales en la mujer, así como posibles disfunciones. Una de ellas puede ser una mayor dificultad para ir de vientre, especialmente en los últimos meses de la gestación. Las alteraciones hormonales y la presión del útero provocan una disminución de los movimientos intestinales que puede afectar a la acción de evacuar regularmente. El estreñimiento durante el embarazo requerirá un mayor consumo diario de fibra y el seguimiento de ciertas pautas en los hábitos de vida, como hacer ejercicio con regularidad. El consumo de algún tipo de laxante deberá estar especialmente vigilado por el médico.
Durante el período de gestación se produce un aumento de la progesterona y un descenso de la motilina (hormona implicada en los movimientos peristálticos). Estos cambios hormonales, además de la presión que ejerce el útero en crecimiento sobre el recto y sobre los músculos que intervienen en la acción de defecar, pueden afectar al ritmo intestinal. La posible aparición de hemorroides también puede dificultar la evacuación de forma regular.
Algunos estudios revelan que el 50 % de las mujeres embarazadas sufre problemas de estreñimiento y que la incidencia de esta disfunción es mayor entre las mujeres que habitualmente presentan problemas para evacuar ( Fuente: Obstetrics and Gynecology 2007;110:1351-1357 ). También se ha comprobado que las embarazadas que toman suplementos de hierro tienen más riesgo de sufrir estreñimiento durante la gestación.
Todo ello sugiere, según los investigadores, que las mujeres que habitualmente presentan alguna irregularidad del ritmo intestinal deberían comunicarlo en las primeras visitas ginecológicas con el fin de poder evitarlo. Las que toman un refuerzo de hierro por indicación médica simplemente deben estar más atentas a la posible aparición de este problema.